Febrero de 2026. Ya estamos bien entrados en el año y como comentaba en mis predicciones de diciembre, este año se siente como un punto de inflexión.
No solo por la fiebre mundialista que ya se respira en el aire, sino por cómo la tecnología y la realidad laboral de nuestro país están convergiendo (y a veces chocando) en nuestro día a día.
Hoy quiero hacer una pausa técnica para reflexionar sobre lo que estoy viviendo en tres frentes: mi Home Lab, mi profesión y el entorno país.
1. En el «Búnker» Digital: Debian, Windows y el Home Data Center
En el apartado técnico, mi Home Data Center sigue siendo mi refugio y laboratorio. A pesar de todo el ruido que hubo el año pasado sobre Windows 12 y las promesas de la IA integrada en el escritorio, sigo encontrando en Debian esa estabilidad «roca sólida» que las modas no pueden ofrecer. Mantener un servidor en casa en 2026 no es solo un hobby; se ha vuelto una declaración de principios sobre la privacidad y el control de nuestros datos. Entre configuraciones y pruebas, también ha habido tiempo para desconectar un poco (sí, Helldivers 2 sigue siendo mi válvula de escape favorita), porque incluso el capacitador de seguridad necesita liberar tensión.
2. La Seguridad Industrial: Más allá del EPP
Como saben, mi eje central siempre ha sido la Seguridad Industrial. Este año, el reto no está solo en cumplir normas, sino en adaptar la cultura de seguridad a los nuevos modelos de trabajo. Veo una tendencia clara: la seguridad ya no es solo física (cascos y botas), sino también operativa y digital. Con el auge de los WISP y la necesidad crítica de estar conectados (tema que toqué en septiembre), la infraestructura de telecomunicaciones se ha vuelto parte vital de la «seguridad» de cualquier negocio. Si se cae la red, se para la operación; y eso también es un riesgo que debemos gestionar.
3. La Realidad de México: Economía y Jornadas
Finalmente, no puedo ignorar lo que pasa afuera del servidor. La discusión sobre la reducción de la jornada laboral sigue evolucionando. La implementación gradual es un paso, pero como comentaba hace unos días, el verdadero desafío para las empresas mexicanas será mantener la productividad sin quemar al equipo. A esto sumemos el contexto macro: con la Copa Mundial a la vuelta de la esquina y las tensiones comerciales (aranceles con EE.UU.), 2026 exige que seamos cautelosos con nuestras finanzas personales. Es un año para disfrutar, sí, pero con «cinturón de seguridad» puesto.
Este 2026 pinta para ser un año de híbridos: entre lo físico y lo digital, entre el trabajo duro y el disfrute del fútbol, entre la austeridad y la inversión en tecnología. ¿Ustedes cómo están afrontando este primer trimestre? ¿Siguen esperando a Windows 12 o ya migraron al pingüino? ¿Cómo ven el panorama económico?
Los leo en los comentarios.
