De astronautas, alienígenas y el valor de subir al escenario: La gran historia de mi hijo


Hoy quiero hacer una pequeña pausa en los temas que suelo compartir por aquí para hablar de algo mucho más personal y que, sinceramente, me llena de un orgullo tremendo. Recientemente, mi hijo participó en el 3er Concurso de Cuentacuentos «¡A que te cuento un cuento!» de su zona escolar, y la experiencia nos dejó grandes lecciones.

Pararse frente a un auditorio lleno de gente no es fácil para nadie. Sin embargo, él demostró una valentía enorme al tomar el micrófono y compartir su propia historia de ciencia ficción: la aventura del astronauta «Leo Cometa» y su inesperado amigo alienígena «Pixel».

Como buen observador, no pude evitar analizar su presentación. Aquí les comparto lo que hizo increíblemente bien y cómo planeamos seguir desarrollando esas habilidades, por si a algún otro papá o mamá le sirve nuestra experiencia.

Lo que dominó por completo (Sus superpoderes en el escenario)

  • Seguridad y presencia: A pesar de los nervios naturales de estar frente a tantas miradas, se plantó con firmeza y terminó su participación con una sonrisa muy genuina.
  • Proyección vocal: Habló fuerte, claro y con una dicción excelente. Logró que cada rincón del auditorio escuchara la aventura espacial sin ningún esfuerzo.
  • Ritmo constante: Lejos de apresurarse por querer terminar rápido (un clásico cuando hay nervios), mantuvo una fluidez envidiable, llevando a la audiencia por la historia a la velocidad perfecta.

El siguiente nivel: De buen lector a cuentacuentos extraordinario

Hizo un trabajo fantástico, pero el aprendizaje nunca termina. Nuestro próximo objetivo es ayudarle a soltarse aún más. Para lograrlo, identificamos dos áreas clave:

  • Conectar con la mirada: Leer directamente de la carpeta es seguro, pero levantar la vista en momentos clave es lo que realmente atrapa al público.
  • Expresión corporal y vocal: Queremos que empiece a jugar con los volúmenes en los momentos de tensión (¡como cuando las naves explotan!) y a usar sus manos para enfatizar la emoción de la aventura.

Nuestros juegos de entrenamiento en casa

Para que practicar no se sienta como una tarea escolar, vamos a implementar algunos juegos divertidos antes de su próxima presentación. Se los comparto por si quieren intentarlo con sus hijos:

  • El auditorio de peluches: Acomodar sus juguetes en el sofá y obligarse a mirar a uno diferente en cada punto y seguido. ¡Ideal para practicar el contacto visual!
  • La montaña rusa del volumen: Leer la historia mientras sigue mi mano; si la subo, debe hablar con energía; si la bajo, debe convertir su voz en un susurro misterioso.
  • El mimo espacial: Actuar la escena más emocionante de su cuento sin decir una sola palabra, usando solo gestos. Así, el cuerpo se acostumbra a expresarse con naturalidad.

Ver a mi hijo ahí arriba, compartiendo su imaginación con el mundo, fue un recordatorio de que a veces solo se necesita dar ese primer paso para conquistar un planeta nuevo.

He aqui el cuento


El viaje de Leo Cometa y Píxel, hacia un nuevo Mundo

Érase una vez un astronauta llamado Leo cometa, que se perdió buscando un planeta habitable.

En uno de esos días realizando su búsqueda, su nave chocó en un planeta tóxico con plantas venenosas y muchos aliens. Entonces, se vio en la necesidad de buscar una salida sin saber que el planeta donde estaba era habitado por aliens; uno de ellos, al notar su presencia, comenzó a perseguirlo. Leo Cometa se puso muy nervioso y se dirigió a su nave para repararla lo más rápido posible, y así lograr salir del planeta tóxico.

Cuando escapó del planeta tóxico, noto algunos ruidos extraños y se dio cuenta que había un alíen en su nave, Leo gritó – ¡Oh no, que miedo! – El alíen se asustó mucho cuando escucho a Leo Cometa y se levantó rápidamente, causándose un tremendo golpe en la cabeza; le dijo al astronauta – Note preocupe ni te asustes, soy bueno y no haré nada, me llamo Píxel -.

Mientras Píxel decía cuál era el mejor planeta para que se quedara, iniciaron su viaje juntos. Al comenzar su vuelo, Leo Cometa notó el planeta en el que estaba era uno de los mejores, así que decidió establecer su campamento y estuvo en ese planeta dos semanas, recorriéndolo en compañía de Píxel su nuevo amigo.

Cuando recorrió el planeta se impresionó con la infinidad de estrellas y astros que, en el había, pero más con sus colores, mientras lo exploraban, Leo Cometa se dio cuenta de que algo no andaba bien e inmediatamente gritó – ¡Corre, corre, tenemos que salir! Píxel lo tomo de la mano, y con voz tenebrosa dijo – ¡va a explotar! -.

Los nuevos amigos se tuvieron que ir del lugar donde estaban y, por suerte sobrevivieron. Cuando emprendían su viaje, Píxel se asustó al ver que los seguían; – ¡Oh no, es otra nave y está llena de aliens! -.

Estos, al ver que en la nave de Leo Cometa estaba Píxel se enojaron.

El astronauta y el alíen lograron hacer que la nave que los perseguía chocara, y así lograron escapar.

Tuvieron un largo viaje hasta que de pronto llegaron aun planeta muy extraño: era de diamantes y se llamaba Diamantón. De repente se toparon con una nube que hablaba; ella al verlos se asustó, pues pensó que eran malvados, de tanto miedo que tenía la nube los empezó a atacar con gotas de diamantes de diferentes colores. Corrieron y después de una larga persecución por fin, encontraron un refugio donde se pudieron poner a salvo. Cuando salieron de ese planeta se estrellaron y se dieron cuenta de que el planeta donde estaban era muy frío, llamado Hielo-Z; dándose cuenta de que si no se iba inmediatamente podrían meterse en muchos problemas.

De un momento a otro, se dieron cuenta de que se estaba quemando la nave, no sabían que hacer y ¡pum! La nave explotó, dejando a Leo Cometa y a Píxel flotando en la nada. Cuando Píxel llamó a su propia nave, llegó rápidamente y lograron ir a un planeta muy extraño: todo estaba roto. Tenían que salir de ese planeta, pero de pronto, ¡crac! El suelo empezó a romper.

Cuando por fin lograron salir, encontraron un gran planeta habitable: era verde y tenía mar, al que llamaron Toxiplanet. Leo Cometa se quedó en el planeta cultivando y aprendiendo sobre ese lugar, pero un día empezó a notar que sus plantas empezaban a morir; tuvo que ver por qué estaba sucediendo. Les tomó un día saber que estaba ocurriendo y termina descubriendo que Toxiplanet era muy tóxico para las plantas.

Después de varios años, Leo Cometa y Píxel descubrieron un secreto, que, si mezclaban el agua del mar con un cristal que Píxel había guardado de Diamantón, las plantas no solo dejaban de morir, ¡sino que brillaban y daban frutas deliciosas! Gracias a este gran descubrimiento, Toxiplanet se transformó en un paraíso lleno de vida. Los humanos de la Tierra, ¡venían de visita para conocer el planeta más hermoso de la galaxia! Leo Cometa y su mejor amigo Píxel nunca más estuvieron solos, y vivieron felices explorando cada rincón de su nuevo y brillante hogar.


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Acerca de Anibal

Ingeniero Industrial egresado en 2007, Viajero de corazón y trabajador de hobbie. Soy Instructor certificado de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social. Mi frase, "Sin prisa pero sin pausa" y como viajero coincido en el hecho de "Viajar es la única cosa que puedes comprar, que te hace mas rico"